miércoles, 29 de noviembre de 2006

La Sociedad del Conocimiento


El concepto de sociedad del conocimiento se emplea frecuentemente, pero rara vez se define y explica, de forma que en ocasiones parece casi un tópico recurrente en muchos discursos, a los que contribuye a dar cierto “toque” de sabiduría y modernidad, aportando, en cambio, muy poco contenido. Sin embargo creo que es un concepto fundamental que ha de estar en la base de toda política de promoción económica, cultural o educativa. Por esa razón dedicaré esta entrada a realizar una pequeña introducción a qué se entiende, o qué entiendo yo, por “sociedad del conocimiento”.

La sociedad de conocimiento se caracteriza porque el conocimiento es el principal componente de cualquier actividad, ya sea económica, social o cultural. De forma que el conocimiento/información se convierte en el principal recurso y en el principal producto de la actividad económica. Es cierto que el conocimiento ha estado siempre presente en la economía y la sociedad. Fue fundamental para levantar las pirámides o para cruzar el Atlántico. Pero en la actualidad existen factores que han multiplicado su importancia. Así por ejemplo las nuevas tecnologías han eliminado las barreras geográficas y ampliado las posibilidades de compartir, almacenar y recuperar el conocimiento. Además el conocimiento se ha convertido en el principal capital de las empresas, y su adquisición y conservación un aspecto básico en su estrategia y para su supervivencia. Y no estamos hablando necesariamente de empresas tecnológicas como Microsoft, Google, Apple o Nokia. Es evidente la importancia del conocimiento en el proceso de creación de valor de estas empresas, pero no debemos caer en el error de asociar siempre conocimiento con las empresas de tecnología de la información y comunicación (TIC), ni siquiera con empresas de una importante base tecnológica. Otras empresas como Inditex o Gucci por ejemplo tienen en el conocimiento su principal activo. En ambos casos su capacidad para ganar dinero viene determinada por su conocimiento de los gustos del público, de los métodos más adecuados de producción, almacenamiento, distribución y marketing, por la creatividad de sus diseñadores y el conocimiento de los mejores proveedores. De los 24.000 millones de euros que hoy vale en bolsa Inditex, no creo que ni siquiera 5.000 se deban al valor de sus activos tangibles o la dificultad de sustituirlos. Lo que el mercado en realidad está reconociendo es su “saber hacer”, un concepto un poco más amplio que el de tecnología, pero que determina su capacidad para ganar dinero en el mercado.

Si el conocimiento se ha convertido en el factor critico en cualquier actividad, es obvio que los poderes públicos deben procurar su desarrollo y extensión. Pero ¿cómo hacerlo? Seguramente una buena fórmula sería favorecer los mismos factores que han contribuido a acelerar la implantación de la sociedad del conocimiento en los últimos años. Un primer paso sería garantizar el acceso a internet y las nuevas tecnologías de la información a todas las personas, así como los conocimientos necesarios para poder utilizarlas. Posteriormente es importante asegurarse de que la información esté disponible, y ahí los poderes públicos tienen de nuevo un importante papel que jugar, pues mucha información tienen su origen precisamente en la propia administración. Leyes, presupuestos, planes de ordenación del territorio, reglamentos, ordenanzas, cuentas de empresas publicas, estadísticas, bases de datos... todo ello debe ser volcado en la red dentro de una política de transparencia imprescindible para fomentar la sociedad del conocimiento, pero también para acercar al ciudadano a la administración y fomentar la participación. El intercambio de información debe ser libre, no sometido a censuras, y deben favorecerse las plataformas y aplicaciones informáticas que faciliten dicho intercambio y que son la base de la web 2.0. Finalmente la información tiene que poder ser interpretada y asimilada, para que llegue a ser realmente conocimiento y pueda ser utilizada. La educación juega un papel fundamental en esta última fase.

Para terminar únicamente hacer notar que hay determinados políticas encaminadas a favorecer la sociedad del conocimiento susceptibles de acometerse a un nivel local. La creación de redes locales inalámbricas, la disponibilidad de información de las administración local o lo programas educativos locales en nuevas tecnologías de la información pueden ser algunos ejemplos.

1 comentario:

Javier Martínez dijo...

Muy interesante la reflexión, y en general muy acertada. Me gustaría hacer una puntualización: Información no es lo mismo que Conocimiento, y por ende, Sociedad de la Información no es lo mismo que Sociedad del Conocimiento. La información es la plasmación de datos registrados en el tiempo y contenidos en un documento (sea cual sea su soporte) que usado reflexivamente por un ser humano genera Conocimiento. Por tanto la cadena es: datos - información - conocimiento. Existen muchos libros sobre este tema, destacando todos los realizados por la Dra. Emilia Currás en España; así como una excelente web de la Fundación Ciencias de la Documentación (www.documentalistas.org).